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El Campesinado y los retos frente a la Pandemia del Covid 19

El Campesinado y los retos frente a la Pandemia del Covid 19

¿A los campesinos la pandemia les cambió la vida?

El Campesino ha vivido aislado históricamente, distante de sus vecinos, aislado de las escuelas, de los puestos de salud, pero sobre todo de políticas públicas que garanticen su calidad de vida y dignifiquen su importancia para la sociedad. El sector rural tiene un papel fundamental en la economía, y el campesino es un actor dinámico para el desarrollo del campo, desde la producción de alimentos, materias primas, generación de empleo, entre otros aspectos.  En Santander en 78 de los 87 de los municipios se reconoce que la población depende de las actividades socio-económicas de este sector. Hablar del campesinado y la producción de la tierra frente a la Pandemia del Covid 19, permite mostrar dos realidades: Por una parte es hablar de crisis, abandono, escasez de oportunidades, y de otro lado, es hablar de alimentos, de soportes de vida, de gente laboriosa y echada pa’ lante. 

Esta situación ha permitido visibilizar a profundidad el abandono estatal en el que han vivido los campesinos y refiriéndonos con esto principalmente a las familias que dedican su vida y su esencia a la producción de alimentos. ¿Qué sería de las ciudades si los campesinos dejaran de producir?. Durante las medidas del aislamiento preventivo obligatorio a los campesinos poco les cambió la vida, ellos han vivido históricamente aislados, al salir de su casa están distantes de sus vecinos, aislados de las escuelas, de los puestos de salud, ir al pueblo es una cuestión esporádica, afrontando pésimas condiciones de las carreteras y caminos reales, que los tienen forzosamente distanciados de las ciudades.  Para el campesino  el labrar la tierra y producir alimentos siguió siendo su cotidianidad, pero tampoco podemos dejar de lado las brechas de desigualdad que se agudizaron, entre ellas el acceso a la educación; estudiar desde la virtualidad dejó aún más en desventaja a los niños y jóvenes campesinos, debido que en gran parte del territorio la señal es deficiente o inexistente, sin olvidar que tampoco se cuenta con los equipos tecnológicos, algunas familias con 2 o más estudiantes contaban con un único celular; las precarias condiciones de las vías y las restricciones de movilidad fue otra de las cosas que afectaron profundamente a los campesinos.

En algunas ocasiones se ha escuchado a diversas personas llamarlos héroes, como reconocimiento del campesino y del sector rural por su aporte a la seguridad alimentaria, pero es necesario que esto vaya más allá del discurso, de una gratitud sólo de palabras, es necesario que se materialicen alternativas concretas de desarrollo rural, se necesitan políticas públicas reales y eficientes, pero también es inevitable que todos tomemos conciencia de la labor de estas personas, todas y todos podemos contribuir, basta con tomar iniciativas tan sencillas como comprarle directamente a los campesinos, pagar el precio justo.  Muchas personas le piden al campesino rebaja y encime, pero en los grandes almacenes y a los intermediarios les pagan sin ningún reparo el precio de los productos, que en la mayoría de casos es superior al que pide el campesino, quien fue el que puso todo su esfuerzo y dedicación en cultivar los productos, generemos conciencia de la labor del campesino, no despreciemos su trabajo.

 El campesino sigue madrugando al ordeño, a labrar la tierra y recoger la cosecha, sin importar lo que ocurra no detiene su labor, muchas veces sin poder comercializarlos y otras sin recibir una remuneración justa por sus productos. En este contexto, también vale la pena mencionar organizaciones sociales que trabajan de la mano con los campesinos, para buscar alternativas que mejoren las condiciones de vida de las familias, un ejemplo de esto es la Asociación de Organizaciones Campesinas y Populares de Colombia EL COMUN, esta organización durante más de 30 años ha venido acompañando y trabajando con comunidades campesinas organizadas en Santander, y durante esta Pandemia ha diseñado estrategias para seguir acompañando a las comunidades con apuestas de soberanía alimentaria y energética, llevando tecnologías no convencionales como los son los biodigestores, los reservorios de agua, y generando espacios de capacitación en temas de interés de las comunidades campesinas, las medidas de bioseguridad distancian físicamente, pero la convicción y el trabajo articulado siguen uniendo y fortaleciendo.

En estos momentos de crisis es cuando cobran mayor relevancia espacios de comercialización directa como los mercados campesinos y las tiendas de economía solidaria, el desafío principal es la digitalización de los mercados y la articulación con redes y medios de comunicación comunitarios, principalmente las emisoras comunitarias, como alternativas para poder llegar directamente al consumidor final con los productos del campo.  Las tecnologías avanzan a pasos agigantados y las comunidades rurales siguen aisladas forzosamente en el acceso a ellas. Es momento de mirarnos internamente y reflexionar ¿Qué puedo hacer por el campesino, por esa gente que trabaja de sol a sol para cultivar los productos que llegan a mi mesa?

 

Articulo escrito por: María Alejandra Vargas Useda 

Corrección de estilo: Dirección Ejecutiva de El Común  y equipo de Comunicaciones